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home_sefarad.gif (990 bytes)Principal Sefaradíes en Chile

 logosefard.jpg (9968 bytes) Cuatro Siglos de Historia Sefardí

Dr. Moisés Orfali
Universidad Bar Ilán

En mi exposición sobre el alcance histórico-geográfico del singular fenómeno de la diáspora sefardí voy a ocuparme de tres apartados principales; a) las corrientes de emigración, b) el carácter socio-económico, y c) la creación literaria. En estos apartados, se ofrecen algunos de los rasgos más destacados de la comunidad Sefardí en la cuenca del mediterráneo y en el mundo occidental.


1. A. Las corrientes de emigración

El comienzo de la diáspora sefardí se remonta al fatídico año de 1391, en el que las persecuciones y las conversiones forzadas condujeron corrientes de fugitivos hacia el norte de África, y hacia el oriente mediterráneo, donde ya existían comunidades hebreas. Durante el periódo siguiente hasta 1492, el movimiento migratorio afectó también a los cristianos nuevos, sobre todo a partir de la caída de Constantinopla en manos otomanas (1453) y del comienzo de las persecuciones inquisitoriales en España (1481). Pero es a partir de la expulsión masiva de los judíos en 1492, y de las posteriores emigraciones de judeoconversos de España y portugal durante los siglos XVI - XVII, cuando podemos estudiar con mayor precisión el singular fenómeno especial de la dispersión del judaísmo sefardí y los diferentes modos de fundación de sus nuevos centros de asentamiento.

En éste el período que la literatura especializada llama Sefarad-2, para diferenciarlo del anterior a la expulsión -la medieval Sefarad-1 -, y del período posterior - Sefarad-3 - que comprende desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días. En este último tramo se produce la desestabilización de la diáspora sefardí en oriente, dando lugar a una emigración con rumbo a la Europa central y occidental provocada por la situación económica y por otros varios factores políticos, como, por ejemplo, las nuevas regulaciones otomanas que obligan a los jóvenes judíos a incorporarse al ejército para cumplir con sus obligaciones militares, etc. El desmembramiento del Imperio Otomano (1863-1920) es también causa del éxodo de sefardíes turcos y balcánicos hacia el Nuevo Mundo.  Pero obviamente, tal como se indica en el título de la ponencia, es solo de Sefarad-2 de lo que vamos a ocuparnos en esta exposición.

Como es sabido, los judíos españoles después del edicto de expulsión siguieron distintas rutas en su emigración: por el norte, a Navarra y a los territorios pontificios de Francia; por el sur, hacia el norte de África desde donde algunos núcleos continúan camino hasta la Tierra de Israel; por el oeste, hacia Portugal; y por levante, vía Italia, hacia los Balcanes, Grecia y Asia Menor, continuando también algunos de ellos hasta Israel. A través de los países ribereños del mediterráneo se crean así dos arcos cuyos extremos son Israel y España, los cuales contituyen, como indica H. Beinart, un eje del más profundo significado en la historia del judaísmo español.

Dentro de la península italiana los primeros asentamientos tienen lugar en Roma, Ferrara, Génova, Ancona y Pisa, y en época algo más tardía, en Venecia, Livorno y otras ciudades. A éstas les siguen las comunidades de los Países Bajos, donde Amsterdam acaba engendrando la de Hamburgo al este, la de Londres al norte y la antiguas de los Estados Unidos y el Caribe hacia el oeste.

A las vías de dispersión citadas debemos añadir una corriente adicional: la de la emigración a las colonias portuguesas de Goa, Ormuz, Malacca, costa de Malabar y Cochín, que se vió incrementada durante el siglo XVI por la incorporación de criptojudíos.

En todo caso, fue en el Imperio Otomano donde se afincó el más nutrido grupo de los judíos expulsados en 1492, estableciendo en un primer momento comunidades en Constantinopla, Edirne y Salónica, de donde irradiaron a otras ciudades como Esmirna, Valona, Brusa, Monastir, Sofía, Belgrado, Damasco, Safed, Jerusalén, Tiberíades... y a casi cualquier núcleo urbano de importancia en el oriente mediterráneo. Fue allí donde se dieron, asimismo, las condiciones más favorables no sólo para que los expulsados de España desarrollaran sus actividades económicas sino también y sobre todo para que reorganizaran su vida comunitaria de acuerdo con sus tradiciones religiosas y culturales. Por que en la estructura política abierta de la Sublime Puerta, nombre que se daba al Imperio Otomano, constituyeron los sefardíes una más de las otras naciones (o milet) que lo componían,---como la búlgara, la griega, o la armenia. A diferencia de éstas últimas, la sefardí carecía de un territorio localizado, quedando dispersa por todo el Imperio e identificándose como minoría étnica gracias a su lengua. Fue éste uno de los principales factores que permitió y propició el hecho de que los sefardíes continuasen hablando su lengua y cantando canciones y romanzas que habían traído de España, sin adoptar la lengua y cultura de la sociedad ---turca, griega, búlgara, etc.--, en el seno de la cual se habían insertado.

En occidente los judíos hispanoportugueses de origen converso formaron igualmente sus comunidades. El triunfo de la independencia de los Países Bajos, el advenimiento de la República en Inglaterra bajo Cromwell y la fundación de colonias holandesas e inglesas en el Nuevo Mundo favorecieron el libre establecimiento de los criptojudíos hispanos en  Europa occidental y allende el Atlántico. Dado el florecimiento económico y el alto nivel intelectual de este componente sefardí, no es de extrañar que los Países Bajos junto con Italia se convirtiesen en un importantísimo centro editorial en el que se imprimieron numerosos libros de la literatura sefardí. Como veremos más adelante, el desarrollo y la difusión de la literatura sefardí están frecuentemente condicionados por los acontecimientos históricos y sociales en los que se ven inmersos estos portadores de la cultura ibérica allí donde se asientan.     

 

DibujoMapa.jpg (100951 bytes)

Principales corrientes de emigración de España y Portugal a partir de 1492

El carácter socio-económico      La creación literaria

 

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