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home_sefarad.gif (990 bytes)Principal Sefaradíes en Chile

logosefard.jpg (9968 bytes) Renegados

Llama la atención que un país como Chile, con una gran cantidad de descendientes de marranos, existió relativamente pocos procesos por pertenecer al judaísmo.

debe saberse que en chile no existió tribunal del Santo oficio, y sus límpidos cielos jamás se vieron ensombrecidos por el humo de las hogeras de la Inquisición. En Chile había agentes del Supremo Tribunal de la Inquisición de Lima (Perú) y allí eran enviados, los reos que habían cometido delitos mayores contra la iglesia y posteriormente recibían su castigo.

Para explicar el pequeño número de descendientes de marranos que cayeron en manos de la Inquisición por seguir guardando el judaísmo, hay que tener en cuenta que CONSERVAR el recuerdo del origen judío, no significa todavía MANTENER alguna forma de judaísmo práctico. Entre los marranos hay que distinguir dos clases. los que una vez obligados a convertirse, aceptaron su nueva religión y se asimilaron gustosamente a los cristianos antiguos, como un medio para cortar definitivamente con los judíos y el judaísmo; parte de los de esta categoría hasta se convirtieron en antisemitas, como la familia del tristemente célebre Pablo de Santa María, de la ciudad de Burgos, que fue convertido bajo amenaza de muerte en 1391 y después, tuvo buena parte en las persecuciones a marranos. Aquí también pertenece Alonso de Espina, el rector de la Universidad de Salamanca, como también el Gran Inquisidor Torquemada que tenía sangre judía en las venas y otros muchos. La otra clase son los marranos que mantenían su judaísmo en secreto y recibieron el nombre hebreo de "anusim". Durante el siglo que los judíos vivieron todavía en España, en el lapso entre la conversión forzada en 1391 hasta la expulsión de España en 1492, los marranos tenían donde obtener información sobre los asuntos judíos y obtener ayuda para mantener alguna forma de judaísmo. Por eso la iglesia les retribuía con horrendas matanzas de marranos y sus descendientes, matanzas que tocaban menos a los judíos que lo eran públicamente, pero la fundación de la Inquisición en 1480 y la expulsión de España en 1492, aislaron a los marranos y sus descendientes y hasta los más decididos a conservar su judaísmo no pudieron lograrlo; en el transcurso de algunas generaciones fueron absorbidos por la población local, aunque en muchos de ellos quedó el resabio de su origen judío. A esa categoría debieron pertenecer la mayor parte de los descendientes de marranos entre los conquistadores españoles de chile.

pero muy distinta es la situación de los descendientes de los expulsados de España en 1492 que hallaron asilo precario en Portugal y fueron allí obligados a bautizarse en 1497. La expulsión de 1492 actuó como una especie de selección del judaísmo sefaradí. Los más débiles de carácter y fe quedaron en el país, adoptaron el catolicismo y sus descendientes fueron con el tiempo absorvidos totalmente por la población cristiana, conservando apenas una reminiscencia nebulosa de su origen. Los más fuertes de carácter y más aferrados al judaísmo, abandonaron su hogar, su menester y posesiones, y se fueron por el mundo con tal de conservar su judaísmo. Y a quienes les fué permitida la entrada a Portugal y luego se les bautizó a la fuerza en 1497, lo aceptaron sólo en apariencia, pero en secreto continuaron siendo fieles a la religión judía, conservando también muchas costumbres y festividades judías.

Hasta la iglesia reconoció la situación especial de esos cristianos forzados; los Papas libraron por un tiempo de la juridicción de la Inquisición, que tampoco fué en Portugal tan poderosa e intransigente como en España. Por eso algunos de los descendientes de aquellos apóstatas forzados conservaron un cierto judaísmo aún en el mismo Portugal, hasta el presente. En 1921 fueron descubiertos por el ingeniero Samuel Schwartz, en las regiones de Belmonte y tras os Montes y parte de ellos volvieron al judaísmo.

A los descendientes de esos apóstatas forzados, también les fué siempre más fácil abandonar Portugal y regresar secreta o públicamente al judaísmo. Las primeras comunidades de Inglaterra y Holanda, la primera de Hamburgo en Alemania, de Recife en Brasil y de Nueva York en la América del Norte, fueron fundadas principalmente por esos "portugueses". Muchos de ellos que no pudieron salvarse emigrando al norte de Europa o a Turquía, buscaron refugio en la América colonial y en los años en que Portugal estuvo unida a España, llegaron también a las colonias de Sudamérica, entre ellas, CHILE. Los "portugueses" esperaban que en esos lejanos parajes no los descubriera el ojo avizor de la inquisición; pero los espías del Santo Oficio siempre estaban alerta, el brazo del Santo Tribunal alcanzaba hasta muy lejos y con la llegada de los descendientes de los "portugueses" se multiplican en Chile los procesos de la Inquisición contra ellos.

Pero también entre estos descendientes de marranos había dos categorías: Pusilámines, que confesaban espontáneamente y pagaban con penas leves, y Pertinaces con alma de mártires que se sacrificaban por su fe y con el "¡Escucha Israel!", en los labios, entregaron sus almas en las llamas de las hogeras que levantara la Inquisición.

Así sucede en agosto de 1614, que LUIS DUARTE, dice a su confesor que conserva ciertos ritos judaícos. El sacerdote lo comunica a los esbirros de la Inquisición de Lima. Pero como él mismo había confesado, es considerado como un arrepentido y se salva con una pena leve, y no se le confiscan sus bienes.

Ese mismo año confiesa DOMINGO LOPEZ, que vivía en Concepción, Chile. López descendía de un marrano español y una cripto-judía portuguesa y en la madre y su familia se había conservado más el judaísmo, como también la aversión al cristianismo, que él heredó de niño. Pero cuando en 1615, López es enviado a Lima, declara ante el Tribunal de la Inquisición, que "jamás en su vida se desvió del catolicismo en el que siempre creyó y guardó, y si alguna vez llegó a blasfemar, después le dolieron mucho el corazón y el alma. Pide perdón a Dios y compasión al santo Oficio". Después de esa confesión, López fué perdonado con reservas y puesto en libertad.



 

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