EL APELLIDO SARFATI
Por Moisés Hassón Camhi
Los sefaradies hemos utilizado apellidos desde hace muchos siglos, siendo ello una parte
importante de nuestra herencia de España. Ya en la España de antes de la expulsión los
apellidos eran de uso corriente, y muchos pueden ser rastreados genealógicamente desde el
siglo XV o XIV hasta el día de hoy, aún cuando ello no sea necesariamente una tarea
fácil. Uno de esos apellidos es SARFATI. Su origen es muy claro: viene del hebreo, y en
su forma más primitiva era HA_ZARFATI, es decir, el Francés o que viene de Francia.
Se lo puede hallar esparcido por prácticamente todo el mundo. Existe una leyenda que
atribuye la aparición del apellido en España con la llegada de algunas hijas del famoso
rabino y sabio francés Rashi (1100-1171), con sus familias después de la expulsión de
los judíos de Francia el año 1306.
Una de las primeras expresiones escritas del apellido la podemos hallar en una Biblia
editada en la ciudad de Cervera, en Lérida España, el año 1299, escrita en Hebreo. Esa
biblia fue "iluminada" (es decir ilustrada con dibujos) por Joseph Ha-Zarfati,
mientras el copista (es decir quién escribió los textos) fue Samuel ben Abraham ibn
Nathan. Sabemos con certeza el nombre y apellido porque en el último folio de la Biblia
escribió: "Yo, Joseph Ha-Zarfati, dibujé y pinté este libro" .
Dada la costumbre española de documentar la mayor parte de las actividades, y en lo
posible registrarlas ante notario (por cierto una costumbre que hemos sabido cuidar y
mantener en Chile), es posible hoy día obtener los nombres y apellidos de muchos judíos
en la España de antes de la expulsión. Así se conoce de un libro, editado en España,
Inventario Cronológico de Documentos – Judíos de Toledo, donde aparecen citados
varios judíos con este apellido de la ciudad de Toledo. En noviembre de 1436 aparece Mayr
Sarfati, quién aparentemente ofició de traductor (‘sacó traslados de la
obligación de los originales judiegos’ dice el texto). Posteriormente el 17 de enero
de 1441 se indican a ‘doña Clara mujer que fue de don Mayr Sarfati’ y que el ya
indicado Mayr Sarfati era hijo de ‘Sento Sarfati’. En 1449 y hasta 1485 hay
otros dos más Abraen (también como Abrahem en documentos posteriores) y Heli Sarfati.
En el mismo texto se cita un proceso de la Inquisición contra Alfonso Nuñez de Sevilla,
vecino de Ocaña, sentenciado en 1498. Se mencionan un grupo de Judíos de Ocaña como
‘enemigos sospechosos de enemistad’, y entre ellos ‘Jaco y Salamon Sarfati,
sastres’.
Aproximadamente en el año 1454 encontramos otro Sarfati histórico, el rabino Isaac
Zarfati, líder de la comunidad de Edirne en el Imperio Otomano. El fue el autor de una
carta donde invita a los Judíos perseguidos en España y otras tierras de Europa a
establecerse en el Imperio Otomano.
Después de la expulsión de España un grupo importante de judíos se establecen en
Marruecos, y entre ellos una familia que creó una larga tradición rabínica la cual
comenzó con Isaac Hasarfaty , rabino que ofició en España en el siglo XV. Su hijo Vidal
Hasarfaty fue uno de los líderes entre los expulsados que se establecieron en la ciudad
de Fez. Un descendiente homónimo del anterior Vidal Hasarfaty (1540-1620) fue un célebre
gran rabino en Fez, siendo autor de varios libros sobre temas religiosos, y conocido entre
los habitantes de la ciudad como Señor. Otro de los descendientes fue Abner Hasarfaty
(1827-1885) tal vez el más famoso de los rabinos de la familia. Escribió una historia de
los judíos en Fez, favoreció la instalación de una escuela de la Alliance Israelite
Universelle en la ciudad, y por su sabiduría adquirió un gran prestigio entre todos los
Judíos de Marruecos.
Otros de los expulsados de España se establecen en las tierras del Imperio Otomano. Así
en el pueblo de Haskoy, localidad ubicada en Turquía, existe hasta el día un cementerio
judío que comenzó a funcionar el año 1582. La investigadora Mina Rozen realizó hace
unos años un estudio sobre las 22.000 lápidas que allí existen, y en su inventario
aparecen varias tumbas con el apellido Zarfati especialmente del siglo XVII (1600’s).
Con los procesos migratorios de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, el apellido
se repartió desde el Imperio Otomano hacia el resto del mundo especialmente América del
Norte y del Sur.
A los EEUU, especialmente a la ciudad de New York, llegaron muchos Sarfati, y la mayoría
de ellos se estableció en la ciudad. Conocemos una lista de fallecimientos de personas
con este apellido en la ciudad entre 1916 y 1965 que incluye un total de 82 personas
(entre ellas a Reyna Sarfatty quién falleció en 1954 a la venerable edad de 100 años).
En Argentina, y hasta 1926, ingresaron 9 personas con apellido Sarfati/Sarfatti/Sarfatis.
Ellas son: Illia, Rafael, Reina, Salomon, Sarah y sus dos hijos Isaya y Ester, Rafael y
Bohor. Todos indican como nacionalidad la Otomana, excepto los dos más recientes que
indican Turca y Arabe, todo lo cual ratifica la distribución del apellido por las tierras
del antiguo Imperio Otomano.
En Chile sabemos de varias familias que incluyeron apellidos Sarfati entre sus primeros
integrantes en el país. Citemos algunos: David Mois Sarfati, quién llegó a Temuco desde
Monastir. También los hermanos Daniel y Abraham Testa Sarfati originarios de Monastir.
Otra familia estaba compuesta por Ernesta Sarfati y Mahir Hasson quienes venían desde la
ciudad griega de Florina y llegaron a Santiago en 1928. Terminada la Segunda Guerra
Mundial llegó el hermano de Ernesta, Abraham Sarfatis y familia.
Dadas todas las transiciones linguísticas, y los cambios de país en país, el apellido
puede encontrársele hoy día -entre otras formas- como: Sarfati, Sarfaty, Sarfatti,
Sarfatty, Sarefati, Zarfati, Sarfatis, Serfati y Safaty.
© 2001, Moisés Hassón
Principal
Sefaradíes en Chile
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